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Atascos, una cuestión de física
¿Has pensado cuantas horas gastamos atrapados entre procesiones de vehículos humeantes a lo largo de toda nuestra vida?. En la siguiente entrada veremos porqué se producen los frustrantes atascos y qué está en nuestras manos para evitarlos.
Si hacemos pasar por un embudo granos de arroz, volcando un saco sobre el mismo, veremos que si volcamos el saco de golpe se tardará más del doble en hacer pasar todos los granos por el embudo que si vamos volcando el saco progresivamente según se va vaciando este. El símil es válido para imaginar lo que se produce en la carretera cuando todos los coches quieren pasar a la vez por el mismo sitio.
La primera de las soluciones que nos puede venir rapidamente a la mente para prevenir los atascos sería añadir más carriles a la vía. Sin embargo, esta no parece ser la solución. Según investigaciones recientes añadir más carriles a una vía para solucionar un problema circulatorio lejos de resolver el problema podría ser el origen de un problema mayor en vías muy congestionadas, al dar oportunidad a un mayor número de vehiculos a generar más atascos.
La primera de las soluciones que nos puede venir rapidamente a la mente para prevenir los atascos sería añadir más carriles a la vía. Sin embargo, esta no parece ser la solución. Según investigaciones recientes añadir más carriles a una vía para solucionar un problema circulatorio lejos de resolver el problema podría ser el origen de un problema mayor en vías muy congestionadas, al dar oportunidad a un mayor número de vehiculos a generar más atascos.
El origen del atasco fantasma, aquel que no es provocado por una fuerza mayor como un accidente o el cierre de carriles o vía alternativas, se halla en los cambios repentinos de algunos conductores; un frenazo en seco o un cambio de carril provocará un efecto dominó que arrastrará kilómetros atrás. Un programa de televisión canadiense realizó un experimento en el que propuso a dos conductores realizar la misma ruta obligando a uno de ellos a no cambiar de carril y al otro a cambiar siempre que le fuera posible. El resultado fue que el que cambió constantemente de carril llegó tan sólo 4 minutos antes sobre un trayecto de 80 minutos de duración. El beneficio que obtuvo en tiempo fue nimio sin embargo el perjuicio que fue ocasionando en las circulaciones precedentes fue mucho mayor. Y eso sin contar el estrés y el gasto de combustible extra que supone el ir constantemente buscando un hueco por donde colarnos en busca del carril que consideramos más rápido.Se estima que cada vehículo arranca como mínimo un segundo más tarde que su precedente debido a los tiempos de reacción. Por tanto una hilera de coches parados de 15 km de larga tardará aproximadamente una media hora en hacer arrancar el último vehículo de la cola una vez se restablezca el tráfico.
Rotondas, es uno de los mejores inventos urbanísticos en aras a mejorar el flujo rodoviario. Desde que se inventaron el tiempo invertido en atravesar los cruces se ha reducido a la mitad, además de reducir la tasa de accidentes en un 75%.
Simulación de los atascos fantasma
Simulación de los atascos fantasma
En el siguiente vídeo se puede observar como sin existir ningún cuello de botella producido por obras, reducción de carriles, accidentes, etc es posible producir un atasco. El experimento consistió en hacer circular por una vía circular de 230 metros de longitud a 22 vehículos a una velocidad constante de 30 km/h. Como los conductores no eran capaces de mantener todos la misma velocidad constante, las pequeñas flutuaciones propiciaban que acabaran apegotonándose varios vehículos, forzados a frenar por la diferente velocidad del que tenían delante. Estas pequeñas flutuaciones generadas en un sistema de partículas presentan un punto crítico, es decir un valor umbral a partir del cual acabaría reproduciéndose irremediablemente el atasco. En el caso de la circunferencia de 230 metros con partículas circulando a 30 km/h el punto crítico era de 22, por debajo de ese valor las pequeñas fluctuaciones producidas por la falta de pericia de algunos conductores no derivaban en atasco:
El secreto entonces para reducir los atascos se encontraría en reducir las distracciones al volante, evitar el factor humano en la toma de decisiones incorrectas. No hablar con el móvil; a pesar de que nos han vendido que el manos libres es la solución cuando queremos comunicarnos a distancia mientras conducimos, el caso es que hablar con un manos libres o llevar el móvil pegado a la oreja presenta el mismo problema de distracción con consecuencias de accidente en una probabilidad cuatro veces mayor que en circustancias normales. El GPS también es una fuente de distracciones, la información que debemos recibir de la carretera debería estar proyectada frente al parabrisas. Conocedores de este problema existen ya algunos modelos de automóviles que llevan de serie la proyección en el parabrisas de toda la información que necesitamos para una circulación sin sobresaltos.
Algunas soluciones más avanzadas
En Sillicon Valley se está desarrollando un nuevo sistema basado en el GPS consistente en una transmisión al conductor en tiempo real del estado de la circulación sobre la que se dirige y ofreciendo alternativas a su ruta
Otra alternativa son arterias viarias recorridas por vehículos automatizados, estos es coches circulando uno tras otro siempre a la velocidad más adecuada, que no cambian de carril sin necesidad y que por tanto permiten un trafico fluido sin contratiempos. Las distancias se medirían por tiempos de recorrido que no se verían influidos por el factor humano generador de atascos.La compañía de servicios de Internet Google tiene en marcha un proyecto en estado muy avanzado, denominado Google Cars, donde ya ha superado más de 200.000 kilómetros de circulación con coches sin conductor sin un sólo percance. Sus principales recursos tecnológicos son el GPS y la red de Internet.
Al menos ahora cuando nos encontremos en un atasco podremos saber porqué suceden y lejos de deseperarnos contribuir en la medida de nuestras posibilidades para no agravar el problema con maniobras innecesarias. Además, podemos consolarnos sabiendo que el futuro que nos espera es prometeedor y que quizá podamos vivir el día en el que los atascos sean cosa del pasado.




